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Agua y Aceite
Por: César Solares Ponce de León
Sin duda es una barrera generacional.
En las empresas con las que hemos interactuado en los últimos años, flotan los comentarios en los pasi-llos que generan rivalidades.
Comentarios que apuntan a hacer las cosas al estilo de la vieja guardia
o ir con las tendencias innovadoras,
casi siempre son puntos de vista antagónicos… como el agua y el aceite.
Los unos defienden su postura con frases como: “Desconocen como está realmente el mercado, antes las cosas eran diferentes y funcionaban, debemos regresar a los modelos que nos hicieron exitosos, las nuevas estrategias o productos no tendrán impacto”- Los otros responden: “Lo que pasó hace muchos años ya no es igual, cambiaron las preferencias de los consumidores, la competencia
es distinta, el mercado es distinto y por consecuencia debemos migrar a nuevas formas, si no cambiamos nos quedaremos obsoletos”.
Las personas se enfrascan en conceptos
y argumentos que desgastan y se vuelven personales. Después de un tiempo se convierten en una piedra
en el zapato que puede llegar a sangrar y si no se atiende gangrena, lo que provoca que las empresas empiecen
a cojear y no liberen su potencial.
Ninguna industria se salva. La industria
de la capacitación a la que yo pertenezco no es la excepción.
Hace un par de meses fui invitado a dar una conferencia en donde el tema principal era la importancia de la capacitación presencial en las empresas.
Sin embargo el concepto del evento de dos días consideraba en su mayor parte la importancia de la capacitación
a distancia o
e-learning. Al terminar mi plática, entramos a la sesión
de preguntas y respuestas y
una persona en el auditorio preguntó que cuál era mejor, la capacitación presencial o la capacitación de e-learning, mi respuesta fue que no eran antagónicas sino que se debían complementar.
Al apostar exclusivamente por capacitación
a distancia las compañías experimentan el factor esfuerzo-impacto ya que con el e-learning el esfuerzo, el tiempo y la inversión es menor pero el impacto suele ser bajo (bajo esfuerzo-bajo impacto).
Por otro lado la capacitación presencial requiere más esfuerzo de logística, esfuerzo de traslados e inversión que las empresas no están dispuestas o no lo tienen considerado en su presupuesto, aun cuando el impacto pueda ser mayor (alto esfuerzo-alto impacto), ver estas dos opciones por separado
como la única forma de desa-rrollar el talento de su gente puede convertirse en una visión de corto plazo.
La capacitación presencial y de e-learning deben ser complementarias,
ya que la capacitación pre-sencial tiene un mayor impacto (sólo cuando es buena) pero el nivel de recordación
y de implementación em-pieza a disminuir conforme pasan las semanas; es ahí cuando deben entrar
plataformas tecnológicas como el e-learning consiguiendo a través de una buena estrategia, seguimientos
pertinentes y contenido editorial que permita fortalecer lo aprendido, consiguiendo así el famoso ROI (Retorno
de la Inversión, por sus siglas en inglés) para las empresas.
Las mejores prácticas de capacitación de diferentes compañías en el mundo están perfeccionando la mezcla
de estas dos actividades.
Este sólo es un ejemplo que de-muestra que la innovación y la experiencia
se pueden hablar de tú. No se debe entrar en debates innecesarios para conseguir un ganador y un derrotado.
En conclusión, los jóvenes deben escuchar atentamente la voz de la experiencia y los no tan jóvenes deben aprender de las nuevas ge-neraciones. Para ello se necesita inteligencia y buena voluntad… así de fácil.
Cualquier comentario sobre este artículo, favor de dirigirlo a:
cesar_solares@dalecarnegie.com
César Solares es Presidente
de Dale Carnegie México
www.dalecarnegie.com.mx
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