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Veneno
Analogías
Por: César Solares Ponce de León
“Si sigues con ese resentimiento
tendrás que cavar dos tumbas”
Proverbio Oriental
Era un domingo de golf, llevaba 4 hoyos perfectos (4 pares al hilo), era la primera vez que lo lograba, me sentía relajado, optimista, no tenía que hacer ningún esfuerzo por conseguir lo que hasta en ese momento había alcanzado. Si lograba mantener este ritmo los siguientes 14 hoyos, obtendría lo que para mí parecía imposible.
Eran las 8:30 a.m. El sol cálidamente empezaba a anunciarse, la fresca mañana y el trinar de las aves auguraban una mañana excepcional. De repente en el quinto hoyo, empezaron los comentarios de quienes iban jugando conmigo.
Sus comentarios me distraían y en mi opinión, fueron hechos con la intención de desconcentrarme, tuve una mala salida y tiré un doble bogey, en mis pensamientos culpé a la persona que los dijo, también me culpé a mí mismo de no concentrarme y como resumen… esa salida al campo de golf, fue una de mis peores en los últimos meses. El resentimiento me desconcentró, dejé de disfrutar y el resto de la mañana se tradujo en mal desempeño.
El punto es el siguiente:
Al tener resentimiento hacia los demás y hacia mí mismo, me salí de mi centro, el universo se desequilibró, no había más trinar de las aves, ni un sol cálido ni una brisa agradable. El universo se desequilibró por una simple razón, cada uno de nosotros somos parte del universo.
El resentimiento consigue retrocesos, falta de concentración, consume la energía positiva que tenemos y todo lo que nos sucede alrededor parece conspirar contra nosotros.
Es como si una víbora te mordiera, no te mata la mordida sino el veneno que llevas por dentro.
Lo mismo pasa con el resentimiento, no fue el comentario con mala intención (la mordida) lo que me provocó seguir fallando todo el día, sino el resentimiento (el veneno) que alojaba dentro.
Cómo consultor de empresas, por más de 13 años de interactuar con compañías multinacionales y locales, he observado que es muy común que ese resentimiento distraiga a las personas y en consecuencia, se alejan de los objetivos y estrategias de su compañía.
Los empleados se enganchan rápidamente con cualquier incidente o comentario que no vaya acorde a su línea de pensamiento y es suficiente para provocar resentimiento y desequilibrio. Las compañías pierden mucho dinero ya que las personas parece que trabajan con el freno de mano puesto, provocando desgaste, estrés y malos resultados.
Existe un antídoto para ese veneno, es muy escaso en nuestro planeta, sólo algunas personas lo poseen… es la capacidad de perdonar. Para perdonar necesitamos la capacidad de entender a los demás y para entender a los demás, debemos seriamente empezar a pensar, que no siempre tenemos la razón.
Si lo hacemos no habrá soberbia ni juzgaremos los actos o palabras de otros y por ende, no habrá resentimientos.
La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros pensamientos. La rapidez con que entendamos a los demás y los perdonemos, tendremos paz y regresaremos a nuestro centro. Después el universo se encargará de lo demás.
Piensa por un momento… ¿Con quién tengo un encono, animadversión o resentimiento en la compañía? ¿En la familia?
Recordemos esa lección proveniente del oriente:
Si sigues con ese resentimiento… tendrás que cavar dos tumbas.
Cualquier comentario con respecto a esta columna favor de dirigirlo a:
cesar_solares@dalecarnegie.com
César Solares es Presidente de Dale Carnegie® Training en México (región central)
www.dalecarnegie.com.mx
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