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Transformación organizacional:
Cómo lograr una cultura
corporativa sana y mucho más productiva a través
de Procesos de Capacitación
Por Victoria Holtz
La gran mayoría
de las empresas hoy en día afrontan el reto de desarrollar
y mantener una cultura corporativa sana. Esto es particularmente
crucial en empresas que han sufrido cambios, llámense
fusiones, alianzas, cambios en mesas directivas, recorte de
personal, entre otros. Los estudios demuestran que una cultura
sana hace que la gente sea más productiva, proactiva
e innovadora, favoreciendo la competitividad. Hemos visto
que esta cultura se puede lograr si se sigue el proceso adecuado:
Conocimiento profundo de
la organización – diagnóstico - programas
de branding- alineación - capacitación, comunicación
y consultoría (hechos a la medida de la organización)
- implementación de los cambios deseados - medición
continua de resultados - acciones concretas de seguimiento
y mantenimiento de la nueva cultura - una valoración
real del retorno de inversión del proceso total.
Qué tan
sano es el clima de tu organización? Por ejemplo, ¿Qué
tan motivado está su personal? Hagamos un pequeño
ejercicio: Si Usted se parara frente a la puerta de entrada
de su empresa y entrevistara a cada persona que entra a trabajar
haciéndole preguntas como: ¿Usted va a dar lo
mejor de sí en el trabajo el día de hoy?, ¿cómo
se siente Usted en su trabajo actualmente?, ¿qué
tan realizado?, ¿cuánto tiempo cree Usted que
se pierde en juntas inútiles y en peleas entre departamentos?,
¿se habla mal de los jefes, otras áreas y/o
compañeros en radio-pasillo?, ¿las propuestas
de mejora son tomadas en cuenta?, entre otras… ¿qué
cree que contestarían la mayoría de los entrevistados?
La estadística,
basada en estudios realizados por TMI World en 39 países
a través de una herramienta de medición de energía
y cultura organizacional, llamada Energímetro, nos
indica resultados alarmantes: a nivel general sólo
2 de cada 10 personas están verdaderamente motivadas
en su trabajo. Esto quiere decir que ¡el 80% de las
personas no lo están! ¿no le parece un porcentaje
altísimo? ¿qué sucedería si lográramos
revertir este porcentaje?. Si, Usted acertó: estas
son las empresas que no sólo sobreviven siendo sumamente
rentables, sino son las que marcan la pauta, innovan y son
un imán para el talento y el desarrollo del Capital
Humano.
Trabajar en un ambiente
laboral en el que el personal observa y propone diversas formas
para acelerar la productividad y mejorar la efectividad pero
no es escuchado por quienes pueden tomar decisiones puede
ser una de las razones por las cuales las personas pueden
sentirse frustradas en el trabajo Esta frustración
se refleja en conflictos dentro de las áreas y entre
las mismas, en un gasto innecesario de recursos, tiempo y
dinero, además de en fallas dentro de los procesos,
con su consecuente impacto en la productividad.
Hemos visto numerosas empresas
con este síndrome de frustración. Es interesante
-y triste- observar que aunque se tengan todos los recursos
técnicos y materiales, si no se tienen las actitudes
y conductas necesarias, los resultados no se logran, o se
logran con un costo muy alto.
¿Cuántas
veces ha visto empresas en donde la información no
fluye como debe, donde no hay integración ni comunicación
entre las personas, donde hay juntas interminables con magros
resultados, donde la creatividad es aniquilada y las personas
se sienten victimas de un sistema que no les permite desarrollar
todo su potencial? ¿Cuántas veces vemos a personas
que dan el 100% de sí mismas, trabajan mucho y bien,
pasando su vida en el trabajo resolviendo problemas y retos
complejos, y aun así se sienten poco reconocidas? ¿Cuántas
personas sólo se aferran a su puesto por dinero, o
porque el mercado laboral está muy difícil?
Cualquiera de nosotros
que haya trabajado en una empresa, sabe que durante el día
las emociones pueden ser muy diversas y peligrosas. Algunas
áreas o personas ocultan información de las
demás por cuidar sus intereses personales, o porque
cuando dicen la verdad de lo que ven en la organización
en vez de ser felicitados, son castigados. Esto les enseña
a no volver a decirla. El impacto de esto para la persona
misma y para los demás es devastador para la productividad,
el entusiasmo, la creatividad y el compromiso. Así,
los problemas reales se quedan sin resolver y esto se traduce
en pérdida de competitividad en un mercado globalizado
en donde las empresas no se pueden dar el lujo de perder tiempo.
La buena noticia es que
este síndrome tiene remedio. Las conductas inconscientes
de sabotaje pueden transformarse, logrando procesos exitosos
y mayor productividad. Para ello hay que salir de las estrategias
de mera supervivencia y de “trabajar como siempre”
hacia el desarrollo e implantación de estrategias de
competitividad en todas las áreas, dentro de un proceso
de cambio organizacional bien realizado.
Los procesos exitosos de
cambio organizacional en los que hemos participado nos demuestran
que la habilidad más importante para lograr el éxito
es el auto-conocimiento. Esto requiere de una apertura real
por parte del equipo directivo y la generación de una
cultura de confianza para conocer en dónde estamos
en realidad y con ello tomar las acciones necesarias para
mejorar en donde haya que hacerlo. Debemos tener un sistema
que nos diga qué cambiar a corto plazo, qué
debemos cambiar a mediano plazo y también qué
no cambiar, (pues también hay muchas cosas positivas
que deben mantenerse como están, no es sano tampoco
cambiar todo) y que nos indique de los progresos que vamos
teniendo en el proceso. Las estrategias y procesos de capacitación
y consultoría deben alinearse para llevar esto a cabo
de manera óptima.
Saludos afectuosos.
Victoría Holtz es consultora
empresarial, Directora General de TMI World México,
colaboradora de Radio Monitor en MVS y de Diario Monitor.
Comentarios: vholtz@tmiconsultoria.com.
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