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Las Empresas deben seguir Aprendiendo

Por César Solares Ponce de León

En los finales de ciertas canciones, las notas musicales van disminuyendo poco a poco hasta que llega el momento en que no se escucha nota alguna y se termina la canción.

Cuando una persona llega al punto en que se sabe experta y no está dispuesta a seguir aprendiendo, es cuando la curva de su vida empieza a descender, la música que lleva dentro lentamente se apagará.

Esto no sólo puede sucederle a los seres humanos, también afecta a las empresas.

Si los individuos que trabajan en una organización, entran en una rutina donde todo lo dominan y la innovación y aprendizaje no forman parte de su lenguaje, es en ese preciso momento cuando la curva de productividad empezará a descender.

En un estudio reciente que se publicó en la revista Business Harvard, se mostró que existe una relación directa entre productividad y capacitación. Las empresas con una cultura de aprendizaje constante, tienden a subir su productividad, las que no, tienden a desaparecer.

Un incidente que recuerdo, podría servir como ejemplo:

Hace aproximadamente siete años, cuando empezaba en el mundo de las ventas, un día llamé por teléfono a una de nuestras instituciones de gobierno (en aquel entonces era dirigida por otro partido político). El motivo de la llamada era para ofrecerles un programa de entrenamiento que ayudaría a algunos senadores, diputados y políticos a mejorar sus habilidades para hablar en público, después de varios días de investigación conseguí hablar con la persona indicada y la respuesta que me dieron del otro lado del auricular fue: “Hijo, es como si le quisieras enseñar a dar misa al Papa, ellos a eso se dedican, son expertos, no tienen nada que aprender”. Lo último que escuché fue como colgó el teléfono. En mi mente se quedaron grabadas esas últimas palabras “… no tienen nada que aprender”, ¿Será por este tipo de actitudes, que a estas personas se les reconoce como dinosaurios? Recordar el pasado es bueno, vivir en él, no lo es.

Nos acostumbramos rápidamente a lo que alguna vez nos dio resultado. Movernos de ahí es todo un reto.

Una buena forma de evolucionar y no estancarnos en viejas formas, es asimilar y poner en práctica el principio de Mente de Principiante.

Cuenta una leyenda del oriente que un viejo sabio invitó a tomar un poco de té a su discípulo. En esta su primera lección, el maestro le hizo ver que para que la taza se llenara, primero tendría que estar vacía. Esto es algo que parece sumamente evidente, sin embargo, en nuestras vidas nos cuesta mucho trabajo entender.

No podemos recibir nuevos conocimientos, si primero no vaciamos nuestros prejuicios, experiencias, conocimientos y todo aquello que significa que soy un experto en la materia.

Cuando la mente este vacía, significa que está dispuesta a recibir nuevas ideas.
Para seguir aprendiendo, lo primero que debemos hacer es tener mente de principiante.

Basta con observar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que hay miles de sabios muy cerca de nosotros… los niños.

Ellos tienen mente de principiante, observan, juegan, ríen, son curiosos, todo es nuevo y divertido, ellos deberían ser nuestros maestros, porque siempre están dispuestos a aprender.

Cuando sintamos que estamos un peldaño arriba de todos los demás, recordemos la siguiente frase:

Todo aquel que quiera enseñar, tiene que estar dispuesto a aprender.

Vaciemos nuestra mente, dejemos que nuevas ideas nos estimulen y de esta manera, formaremos parte de lo que algunos llaman… el mundo de hoy.

César Solares es Presidente de Dale Carnegie® Training en México (región central) www.dalecarnegiemexico.com

Cualquier comentario dirigirlo a:cesar_solares@dalecarnegie.com

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